lunes, 8 de noviembre de 2010

elogio de la vagancia

"De nada vale estar vivo si hay que trabajar."

André Breton



“Una extraña locura se ha apoderado de las clases obreras de las naciones donde domina la civilización capitalista. Esta locura trae como resultado las miserias individuales y sociales que, desde hace siglos, torturan a la triste humanidad. Esta locura es el amor al trabajo, la pasión moribunda por el trabajo, llevada hasta el agotamiento de las fuerzas vitales del individuo y de sus hijos. En vez de reaccionar contra esta aberración mental, los curas, los economistas y los moralistas han sacralizado el trabajo. Hombres ciegos y de escaso talento, quisieron ser más sabios que su dios; hombres débiles y despreciables, quisieron rehabilitar lo que su dios había maldecido. Yo, que no me declaro cristiano, economista ni moralista, planteo frente a su juicio, el de su Dios, frente a las predicaciones de su moral económica y libre pensadora, las espantosas consecuencias del trabajo en la sociedad capitalista”.


El derecho a la pereza de
Paul Lafargue





...solo trato de justificar el porque soy un pinche vago...

sábado, 4 de septiembre de 2010

el aullido, mi pinche aullido

he visto a las mejores mentes de mi generacion destruidas por la locura, he visto a las mejores mentes de mi generacion destruidas por la locura, he visto a las mejores mentes de mi generacion destruidas por la locura, he visto a las mejores mentes de mi generacion destruidas por la locura, me repetia una y otra vez como un mantra desquiciado que gritaba tan alto que Dios tendria que escucharme mientras corria freneticamente sobre los techos de esos carros, el maximo exponente de estatus social de los pobres ilusos que aun no saben que estan muertos mientras yo le aullaba de forma totalmente histerica y enloquecida a la puta vida, como queriendo hacer despertar a los muertos de su letargo y embriagarlos al igual que yo con el sopor de esta puta existencia, deambulando en la ensordecedora quietud de la violencia nocturna con los ojos colericos y la cara hecha mierda por los chingazos que recibo con esa sonrisa sardonica y delirante cunado escucho los cantos funebres y las apocalipticas trompetas que resuenan en esta ciudad que huele a muerte y huele a sexo sin olvidarme de la terrible infatuacion que siento por todas las mujeres que han cruzado su mirada con la mia y esa terrible mujer descendiente de Persefones que sera mi maldicion, a mi que soy un mentiroso, un ladron, un adicto, un borracho, depresivo, maniatico, un suicida insonme, un maldito equilibrista que pasa su vida jugando en la cuerda floja suspendida en el abismo, esperando a que el tiempo lo corrompa todo y flotar en el vacio donde no hay arriba o abajo, principio o final, donde estas solo con tu pinches pensamientos, tus pensamientos perversos porque te juro que te haria cosas que harian sonrojar al Marques de Sade en este puto mundo que arde en llamas, todo arde en llamas en el preciso momento que le damos de patadas a la muerte en el culo y bailamos sobre la tumba de Dios, tomando una botella de vino y viendo de frente a la eternidad.

martes, 22 de junio de 2010

creo en ti, creo en mi. creo en todos mis obsesiones y deliros. Creo en mis virtudes y vicios, creo en todas tus mentiras y las mias, creo en mi verdad.

Creo en el poder de la imaginacion, de todos los mundos que exploro en mi soledad, que mi musica haga bailar a los locos y en todos los artistas anonimos encerrados en las paredes de un pabellon psiquiatrico.

Creo en la vida a la que fui arrojado, creo en la muerte como el mas grande regalo, creo en el canto de las aves al amanecer y en aullarle a la luna al anochecer.

creo en mi existencia como un vago sueño que no alcanzo a recordar o la biografia sin fin de alguien mas.

creo en la poesia que se encuentra en la mirada de los perros y la eterna sonrisa del gato.

creo en Dios y creo en el diablo y la carrera sin fin que llevan dentro de mi.

creo en la belleza misteriosa de esa ninfa imposible de alcanzar, en lo hermoso de su iris, del borde de su labio inferior, creo en su inocencia y su maldad.

creo en la belleza de un choque de autos, en una bomba al estallar,en la autodestruccion del hombre y la incertidumbre de un mañana.

creo en la belleza de un estacionamiento abandonado, un faro parpadeante y un sillon viejo y olvidado.

creo en la belleza de todas las mujeres, en el amor de un encuentro fugaz y efimero, en sus cuerpos desencantados juto al mio, en la union de nuestras fantasias y en su calida tolerancia hacia mis propias obsesiones y perversiones.

creo en la muerte del mañana, en la desesperanza de la genten optimista y sus sonrisas vacias mientras continuan con sus vidas.

creo en la imposibilidad de la existencia, en la musica de los sordos, en el pensamiento del ignorante y la eternidad del universo.

creo en el humor de los niños, en el absurdo de la religion, en la farsa de la historia, creo en la eterna juventud que ligeramente parpadea.

creo que mas que el destino, dependemos de la suerte, aunque esto signifique atravesar a ciegas el abismo.

creo poder volar, creo en vivir eternamete, o el privilegio de morir si estoy contigo.

creo en la locura, en la verdad de lo inexplicable, en la falta de sentido comun y en la demencia.






creo en ti, creo en mi, creo en todo...








no creo en nada.

viernes, 13 de noviembre de 2009

pubertos suicidas

si no puedo jugar nintendo la vida no tiene sentido.
si mi mamà me castiga mis videojuegos ya nada vale la pena.
adios mundo cruel, adios...

jueves, 12 de noviembre de 2009

el hijo de perra de Erskine Caldwell

Trabajé durante toda la semana en la construcción de una presa en el río y la noche del sábado fui a la ciudad con uno de los obreros. Con el dinero que había ganado durante la semana, jugamos a los dados en un garito y bebimos whiskey.
El domingo por la noche compramos varias botellas de whiskey y contratamos a dos mujeres para que pasaran la noche con nosotros. Cuando me levanté a las cinco de la mañana del día siguiente para ir a trabajar, desperté a mi compañero y le dije que se vistiera. Se levantó, se miró durante un rato en el espejo y se bebió otro trago de la botella. Le dije que se diera prisa. Y
me contestó que Dios le había estado pellizcando en los talones desde que tenía diez años, y luego cogió su pistola y gritó:
-¡Mira hacia otra parte! ¡Voy a matar a un hijo de perra!
La bala le penetró en su cabeza, en pocos segundos rodó por la cama y cayó al suelo, donde, en medio de un gran charco de sangre, quedó como un guiñapo. La mujer que había dormido en ,su cama, se incorporó y dijo.
-Otro pobre loco víctima de la melancolía de las mañanas del lunes.











...pues si.