sábado, 14 de abril de 2018
martes, 20 de marzo de 2018
Gallina
La gallina esta sobre el gris pavimento, a la orilla, mirada firme sobre
la carretera. Autos pasan a gran velocidad por el periférico. Autos compactos,
camionetas, autobuses, camiones de carga y motocicletas llevan conductores
y pasajeros ávidos, apurados, deseosos
de llegar a sus trabajos, escuela, casa o cualquier lugar que no sea ese,
circulando un periférico en hora pico. No hay tiempo para nada, no hay tiempo
para reflexionar las elecciones que te llevaron hasta este momento donde
avanzas apresuradamente por la carretera en tu automóvil que aun estas pagando,
ese automóvil símbolo de tu estatus, de tu valía ante los ojos de los otros. Los
otros y sus ojos, siempre acechando en todo lugar, entre las sombras, siempre
sonrientes. Amenazando tu cordura, tu tranquilidad apenas sales del confort y
seguridad de tu hogar. Ahí están ellos, sacando la basura, paseando al perro,
agitando manos y sonrientes, con esos ojos brillosos y muertos. Ojos que no
tienen tiempo para observar por la ventana la inquietud absoluta de lo mundano.
Si despegaras la vista un momento del camino o de la pantalla de tu celular y
observaras por la ventanilla, ahí la verías: una gallina sobre el gris
pavimento. Una gallina negra sobre el gris pavimento.
El caucho de las llantas quema sobre la grava, la fricción crea un
sonido que armoniza con el de los
vehículos cortando el aire. Ocasionalmente la música emana de los estéreos. Un
claxon pita y es repetido al unísono. Alguien grita y golpea enfurecido el
volante; alguien más le responde. Otro los observa un par de segundos y regresa
a escribir con una mano un mensaje en su teléfono móvil. Hay quien canta en su
auto, hay quien hurga su nariz o se muerde las uñas. Nadie observa por la
ventanilla a la gallina negra sobre el gris pavimento.
Una gallina esta sobre el gris pavimento. Una gallina negra. Una gallina
negra sobre el gris pavimento. La gallina sale de su meditación iluminada por
la certeza de que su Yo es indestructible, sustancia integral de la existencia
universal, por lo tanto, en el supuesto imposible de que desapareciera, el
universo mismo iniciaría un proceso encadenado de aniquilación. Kaput. El
tiempo y el espacio llegarían a su fin. Por consiguiente, en total calma, la
gallina negra avanza para cruzar el camino. Sin titubear coloca la primer pata
sobre el asfalto, infla el pecho, oscuro, rebosante y prosigue con la siguiente
pata, firme en la grava. El valor de un guerrero se mide por su arrojo, su
bravura ante la terrible adversidad. El guerrero no duda, no hay temor en su
corazón. La gallina no duda, la gallina no teme. No lleva más de media docena
de pasos nuestra afable heroína cuando llega la primera prueba: un bólido
motorizado queda a centímetros de arrollarla. No parpadea, no da paso atrás. No
duda, no teme. El ave gira sobre su propio eje, toma impulso y aletea para
sobrevolar el piso un par de metros. Al descender una destartalada camioneta
que transporta repollos viejos está a punto de impactarla pero la gallina no lo
piensa dos veces y repite la misma maniobra evasiva, extiende sus majestuosas
alas negras, ganando así otro par de metros. Un bocho está a unos cuantos
metros de aplastarla, avanza lo más rápido que su gastado motor se lo permite.
Gallina lo escucha, siente la vibración del suelo caliente bajo sus garras. Lo
observa acercarse, no hay temor en sus ojos, menos cuando se tiene un destino
ya marcado, menos cuando el cosmos juega a tu favor porque son uno mismo
cruzando esta carretera. Esquiva a su ridículo adversario con pasmosa gracia.
Sus movimientos son armónicos, coreográficos. Danza en esta pista de asfalto
como núbil bailarina para deleite de zar en la antigua Rusia. Naves conducidas
por necios, ciegos y desquiciados avanzan rápidamente pero son burlados con
facilidad por esta noble ave. Es casi una pena que nadie presencie el magnánimo
espectáculo, todos en sus naves muy ocupados con las gallinas que se traen en
la propia cabeza. Ni un espectador para nuestra pobre gallinita. No que lo
necesite, la propia acción es la recompensa. El saberse libre. El probar sus
mismos limites; extenderlos. He ahí la satisfacción plena.
O pero queden atentos, no todo es felicidad y verbena, un grupo de
motociclistas se acerca a toda velocidad, y se trata de la peor clase de seres
motorizados: cobradores, mensajeros y repartidores de pizza. Difuntos en vida,
traen a Moloch mismo habitando sus ojos muertos; la lengua negra de fuera y
enseñando los colmillos corroídos por una alimentación a base de frituras,
gaseosa y cigarros ligeros de caja blanda. Es en este momento cuando gallina
siente la fría cuchilla de la duda recorrer su espina. Se sabe en peligro.
Levanta la vista, el sol cala en su mirar. Recorre el cielo buscando algo, una
señal, que se abran las nubes y aparezca la mano de Dios con el pulgar arriba
en señal de buena voluntad; pero no lo necesita. No necesita señales, milagros
o al mismo Dios cuando se tiene voluntad, cuando se tiene un destino, y ese
destino es llegar al otro lado del camino. Las burdas bestias están
prácticamente sobre ella, jadeantes y hediondos. En perfecta parsimonia gallina
da paso adelante y paso atrás; a un lado y al otro. Como baile de cuadrilla en
pedestre orgia de borrachos en granero. Conoce tu cuerpo y sus movimientos.
Estúdialo, disciplínalo. Que el baile sea una expresión de tu ser cuando te
mueves por la autopista. Ráfagas de viento y el tosco rugir de los motores la
atacan por ambos flancos, pero esta inmutable, concentrada en controlar cada
fibra de su cuerpo en gloriosa coreografía hasta liberarse del embate de fierro,
caucho y gasolina, terminando su interpretación con una reverencia en mitad de
la autopista. Pero apenas deja atrás a la pérfida jauría cuando un autobús
escolar le pasa por encima. Se salva de milagro gracias al tamaño de semejante
monstruo y que alcanzo a bajar la mollera. Se ha confiado. La apabullante
victoria sobre los gandules en motocicleta la colmo de soberbia. Un error. Esto
no debe pasar. Menos ser derrotado por tan lamentable monstruosidad repleta de
diabólicos duendes babeantes, enloquecidos por el azúcar. Aprender de la falla
y rectificar. Ese es el camino a seguir por el guerrero. Voluntad absoluta. Al
acercarse a paso firme un auto compacto de modelo reciente y color chillante,
conducido por una anémica estudiante de posgrado en amplias gafas, da un paso
atrás, toma impulso y se eleva ante el sol como pájaro de fuego. Vuela, contra
toda posibilidad física vuela, se eleva varios metros sobre la tierra hasta
llegar a solo unos cuantos pasos de la orilla. No hay limitantes lógicos para
una gallina con destino. Y he aquí a esta gallina, contemplando tan de cerca el
otro lado del camino. El sabor de la victoria le empieza a subir por el
gaznate, hasta llegar a la lengua, revolotear adentro del pico, hasta casi
disfrutarlo. Dejarse seducir por el dulce canto de la victoria, dejarse mecer
por sus cálido torrente de miel; pero no hay sabor más amargo que el del
triunfo prematuro, el de creerse ganador antes de tiempo, cuando aún no se lo
es, antes de merecerlo.
Una gallina esta sobre la autopista. Una gallina negra a un metro del
gris pavimento. Cruza bollas amarillas que se encuentran en su camino. Asfalto
pintado de azul. Esta sobre la ciclo vía. Una llanta rodada a 30 pulgadas
aplasta por la mitad a su robusto cuerpo. Deja escapar un seco y lastimoso
cacareo. La llanta trasera pasa sobre ella. Plumas negras se mecen por el aire
en toda dirección. El ciclista no se inmuta, no cae en cuenta de lo sucedido.
Hombre de mediana edad, administrador de empresas, dejo su empleo como gerente
en gran corporación para poner negocio propio de bicicletas. Defensor
incansable del ciclismo como transporte alternativo, amistoso con la ecología.
Recientemente convertido al vegetarianismo. Hombre consiente. Nuestro deber es
cuidar a la madre tierra. En sus audífonos lleva el audiolibro de El camino del
guerrero, de Paulo Coelho. El guerrero no duda, no hay temor en su corazón.
Una gallina esta sobre el camino. Una gallina negra yace tan cerca del
gris pavimento. Sangre y tripas expandidas por el asfalto pintado de azul de la
ciclo vía. Es el fin de la gallina, el fin del universo. Yace la mirada fija al
otro lado del camino.
sábado, 17 de marzo de 2018
Ahí estábamos, por irnos y no.
Me pregunté, no por qué vivía, sino por qué había vivido. Supuse que por la espera y quise saber si aún esperaba algo. Me pareció que sí
—Yo era un tenaz fumador. Una noche quedé dormido con un tabaco en la boca. Desperté con miedo de despertar. Parece que lo sabía: me había nacido un ala de murciélago. Con repugnancia, en la oscuridad busqué mi cuchillo mayor. Me la corté. Caída, a la luz del día, era una mujer morena y yo decía que la amaba. Me llevaron a prisión.
Europa, nieve, mujeres aseadas porque no transpiran con exceso y habitan casas pulidas donde ningún piso es de tierra. Cuerpos sin ropas en aposentos caldeados, con lumbre y alfombras. Rusia, las princesas… Y yo ahí, sin unos labios para mis labios, en un país que infinidad de francesas y de rusas, que infinidad de personas en el mundo jamás oyeron mentar; yo ahí, consumido por la necesidad de amar, sin que millones y millones de mujeres y de hombres como yo pudiesen imaginar que yo vivía, que había un tal Diego de Zama, o un hombre sin nombre con unas manos poderosas para capturar la cabeza de una muchacha y morderla hasta hacerle sangre.
sábado, 2 de diciembre de 2017
domingo, 19 de noviembre de 2017
TRASPIÉ ENTRE DOS ESTRELLAS, César Vallejo
¡Hay gentes tan desgraciadas que ni siquiera
tienen cuerpo; cuantitativo el pelo,
baja, en pulgadas, la genial pesadumbre;
el modo, arriba;
no me busques, la muela del olvido,a
parecen salir del aire, sumar suspiros mentalmente, oír
claros azotes en sus paladares!
Vanse de su piel, rascándose el sarcófago en que nacen
y suben por su muerte de hora en hora
y caen, a lo largo de su alfabeto gélido, hasta el suelo.
¡Ay de tanto! ¡ay de tan poco! ¡ay de ellas!
¡Ay en mi cuarto, oyéndolas con lentes!
¡Ay en mi tórax, cuando compran trajes!
¡Ay de mi mugre blanca, en su hez mancomunada!
¡Amadas sean las orejas sánchez,
amadas las personas que se sientan,
amado el desconocido y su señora,
el prójimo con mangas, cuello y ojos!
¡Amado sea aquel que tiene chinches,
el que lleva zapato roto bajo la lluvia,
el que vela el cadáver de un pan con dos cerillas,
el que se coge b un dedo en una puerta,
el que no tiene cumpleaños,
el que perdió su sombra en un incendio,
el animal, el que parece un loro,
el que parece un hombre, el pobre rico,
el puro miserable, el pobre pobre!
¡Amado sea
el que tiene hambre o sed, pero no tiene
hambre con qué saciar toda su sed,
ni sed con qué saciar todas sus hambres!
¡Amado sea el que trabaja al día, al mes, a la hora, ...
el que suda de pena o de vergüenza,
aquel que va, por orden de sus manos, al cinema,
el que paga con lo que le falta,
el que duerme de espaldas,
el que ya no recuerda su niñez;
amado sea el calvo sin sombrero,
el justo sin espinas,
el ladrón sin rosas, rosas,
el que lleva reloj y ha visto a Dios,
el que tiene un honor y no fallece!
¡Amado sea el niño, que cae y aún llora
y el hombre que ha caído y ya no llora!
¡Ay de tanto! ¡Ay de tan poco! ¡Ay de ellos!
domingo, 12 de noviembre de 2017
I Like This. This is Good
Do I have an original thought in my head? My bald head. Maybe if I were happier my hair wouldn't be falling out. Life is short. I need to make the most of it. Today is the first day of the rest of my life. I'm a walking cliché. I really need to go to the doctor and have my leg checked. There's something wrong. A bump. The dentist called again. I'm way overdue. If I stop putting things off, I would be happier. All I do is sit on my fat ass. If my ass wasn't fat, I would be happier. I wouldn't have to wear these shirts with the tails out all the time, like that's fooling anyone. Fat ass. I should start jogging again. Five miles a day. Really do it this time. Maybe rock climbing.
I need to turn my life around. What do I need to do? I need to fall in love. I need to have a girlfriend. I need to read more and prove myself. What if I learned Russian or something, or took up an instrument. I could speak Chinese. I would be the screenwriter who speaks Chinese and plays the oboe. That would be cool. I should get my hair cut short. Stop trying to fool myself and everyone else into thinking I have a full head of hair. How pathetic is that? Just be real. Confident. Isn't that what women are attracted to? Men don't have to be attractive. But that's not true. Especially these days. Almost as much pressure on men as there is on women these days.
Why should I be made to feel I have to apologize for my existence? Maybe it's my brain chemistry. Maybe that's what's wrong with me. Bad chemistry. All my problems and anxiety can be reduced to a chemical imbalance or some kind of misfiring synapses. I need to get help for that. But I'll still be ugly though. Nothing's gonna change that.
+++
The real world?...The real f--king world. First of all, you write a screenplay without conflict or crisis, you'll bore your audience to tears. Secondly, nothing happens in the world? Are you out of your f--king mind? People are murdered every day. There's genocide, war, corruption. Every f--king day, somewhere in the world, somebody sacrifices his life to save somebody else. Every f--king day, someone, somewhere takes a conscious decision to destroy someone else. People find love, people lose it. For Christ's sake, a child watches a mother beaten to death on the steps of a church. Someone goes hungry. Somebody else betrays his best friend for a woman.
If you can't find that stuff in life, then you, my friend, don't know crap about life. And why the f--k are you wasting my two precious hours with your movie? I don't have any use for it! I don't have any bloody use for it.
+++
I have to go right home. I know how to finish the script now. It ends with Kaufman driving home after his lunch with Amelia, thinking he knows how to finish the script. S--t, that's voice-over. McKee would not approve. How else can I show his thoughts? I don't know. Oh, who cares what McKee says? It feels right. Conclusive. I wonder who's gonna play me. Someone not too fat. I liked that Gerard Depardieu, but can he not do the accent?
Anyway, it's done. And that's something. So: 'Kaufman drives off from his encounter with Amelia, filled for the first time with hope.' I like this. This is good.
domingo, 5 de noviembre de 2017
¡LIBRE COMO UNA VACA, como una ostra, como una rata!
No querer nada más. Esperar, hasta que no haya nada más que esperar.
Holgazanear, dormir. Dejarte llevar por las multitudes, por las calles. Seguir las
cunetas, las verjas, el curso del agua por las riberas. Recorrer los muelles, rozar las
paredes. Perder el tiempo. Salir de todo proyecto, de toda impaciencia. Estar sin
deseo, sin despecho, sin rebeldía.
Aparecerá ante ti, al hilo del tiempo, una vida inmóvil, sin crisis, sin desorden:
ninguna aspereza, ningún desequilibrio. Minuto tras minuto, hora tras hora, día tras
día, estación tras estación, algo que nunca tendrá fin va a comenzar: tu vida vegetal,
tu vida anulada.
Vives en un paréntesis bienaventurado, en un vacío lleno de promesas y del que no esperas nada. Eres invisible, límpido, transparente. No existes ya: sucesión de horas, sucesión de días, el paso de las estaciones, el transcurrir del tiempo, tú sobrevives, sin alegría ni tristeza, sin futuro y sin pasado, así, simplemente, evidentemente, como una gota de agua que brota en el grifo de una fuente, como 6 calcetines remojados en una palangana de plástico rosa, como una mosca o como una ostra, como un árbol, como una rata.
Pero las ratas no buscan conciliar el sueño durante horas. Pero las ratas no se
despiertan sobresaltadas, invadidas por el pánico, empapadas en sudor. Pero las ratas
no sueñan y, ¿qué puedes hacer tú contra tus sueños?
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