sábado, 27 de diciembre de 2014

Just like honey


Ayer fumé en una lata de coca que lleva tu nombre. Posé mi índice y anular diestros cerca de mi nariz,  para recordarte. Porque eso es el amor: cuando pasas tus dedos por el coño de una mujer y no te lavas la mano en todo el día; portas su fragancia con orgullo, como si hubieras descubierto el fuego, como un regalo de los dioses. El olor de una mujer ardiendo es inconfundible , como el olor de la piedra quemándose. Mis ojos se dilatan y brota una mueca absurda que quiere jugar a ser sonrisa pero al llevarme la mano para aspirar tu aroma, no recordé nada. 

No recordé tus 22 lunares flotando en tu pálida piel, tu risa de mongola, tu voz de niña caprichosa, de putita. No recordé cuando te canto rolas de My bloody valentine al oído, o te susurro cosas que harían sonrojar a Calígula mientras comemos con tus padres.       

 Little skinny girl, she's doing it for the first time, Little skinny girl,  she's doing it and it feels fine. 

No recordé el color de tus ojos o de tus vellos, no recordé el olor de tu shampoo, de tus axilas o de tu coño. 

No recordé cosa alguna, porque tengo el cerebro frito; frito de piedra, de alcohol, de rocanrol. 

Abre bien las piernas nena, voy a darte un beso, sabe como miel.

lunes, 11 de agosto de 2014

lunes, 18 de noviembre de 2013

A veces creo en dios


Tengo la mente en blanco mientras me masturbo. Trago la pastilla de clonazepam con un poco de leche tibia. Me lavo los dientes y fumo un cigarro. Dejo el blíster sin tabletas entre las páginas de Una Temporada en el Infierno, donde se lee:

“Todo esto ha pasado. Sé hoy saludar a la belleza”.

martes, 23 de abril de 2013

Maculay Culkin


De morrito quería ser güero como Maculay Culkin y quedarme solo en casa. Ahora sueño despierto con morritas fresas de coños rubios que compran café de ochenta baros y suben fotos de su gato a instagram.

De niño quería ser astronauta y ahora en lo único que pienso es en asaltar un oxxo y no tener que trabajar el resto de mi vida.

De chavito fantaseaba  con entrar a un soriana de noche y meter los pies en el yogurt, patear las cajas de maizoro y choco krispies, morder una barra de queso, correr desnudo por los pasillos y orinar a un lado de panadería.

Ahora solo quiero que me atropelle un Infonavit inverso mientras cruzo la Juan Escutia soñando despierto, o pasar el resto de mi vida sedado viendo repeticiones de los Simpson, solo en casa…


…solo en casa.

domingo, 30 de diciembre de 2012

miércoles, 19 de diciembre de 2012

shoegaze






El hipnótico vuelo de la polilla me había mantenido en trance los últimos minutos mientras trataba de conciliar el sueño; volaba en círculos en torno al foco de mi habitación, su dios. Despliega sus alas y surca el espacio en una burda coreografía; una y otra vez se estrella contra el muro, contra el techo, como si quisiera atravesarlo, como si su vida dependiera de ello. Pero nada hay detrás del muro, nada. ¿libertad quizás? libertad, libertad, abrumadora libertad. Nada.

Las paredes sudan y su piel se agrieta, estigmas y sonrisas chuecas. El refrigerador ruge como la guitarra de Thurston Moore y el grifo gotea, y tal vez esto es el tiempo. Cada gota que cae, cada grano de arena es un instante mas despierto…o dormido. ¿Qué estará haciendo ella? ella, ella, ella...

Mi estomago se hace presente, el hambre puede más que mi obsesión… las cobijas se amoldan a mi cuerpo, pesan más que el cielo; cama serás mi santuario y tumba…pasare el resto de mis días bajo tus suaves alas.

El hambre puede más que mi obsesión…escucho voces, ruido, ruido ¿habrá vuelto el ratón, será un fantasma o estoy perdiendo la cabeza? una vez la perdí y pase varios días sin ella; puse un anuncio y ofrecí recompensa, al cabo de un par de días apareció una señora con ella en una bolsa del super, no parecía dañada aunque me miraba algo triste, la señora me advirtió: joven, no debería perder la cabeza.

Mi vida se siente más absurda que una película de Jarmush, o peor: lenta y aburrida como una de Gus Van Sant.

El hambre puede más que mi obsesión…aun conservo un pedazo de pizza de la última vez que ella ceno aquí, ella, ella, ella…

Un paso a la vez, un paso a la vez. Yo puedo hacerlo, puedo hacer cualquier cosa, puedo ir a la cocina y comerme ese jodido pedazo de pizza. Puedo hacer cualquier cosa nena, enfrentare a la oscuridad, al fantasma, al ratón y a la locura, y me reiré solo de mis chistes. Ya no habrá amaneceres compartidos ni conversaciones de madrugada, dormiré mil años y no soñare absolutamente nada, todo será un grande y hermoso vació, oscuridad absoluta.

La maldita calefacción no funciona, y tiemblo al entrar a la cocina, trago saliva y me envalento, tengo un objetivo: esa rebanada de pizza debe desaparecer…ruido, ruido, ruido y la paranoia ocupa mi razón; mis ojos se esfuerzan por acostumbrarse a la oscuridad y todo se vuelca en un silencio terrible. Poco a poco parece distinguirse un pequeño cuerpo en lo que una estela de luz se cuela por las viejas persianas plásticas del comedor asemejando un reflector: el roedor aparece en escena, se apoya en sus patas traseras y comienza a moverse de un lado a otro, adelante y atrás, izquierda y derecha. Sus movimientos tiene ritmo, parece bailar, sus minúsculas pisadas retumban fuerte en la habitación, debo admitir que el jodido ratón tiene gracia, como un pequeño Fred Astaire danzando sublime en el sucio piso de mi cocina. El recinto se ilumina un poco más y se puede apreciar perfectamente una orquesta de roedores en el fondo, interpretando un bello swing, digno de un gran salón. En el clímax de su actuación el pequeño bailarín se vuelca en un frenético tap que me deja perplejo, no sé si llorar, aplaudir, o lanzar un ramo de rosas, así que sólo me quedo quieto como pendejo. El roedor ante mi asombro hace una pequeña reverencia y desaparece en la oscuridad junto a su fiel orquesta. Doy dos pasos atrás y después media vuelta, entro a la cama y me refugio bajo las cobijas, cierro los ojos y trato de dormir, mañana hay que trabajar temprano.

martes, 27 de noviembre de 2012

La cena


http://errr-magazine.com/?p=1943


Pedro pasa insistente el dedo anular de su mano derecha por la superficie de su bigote, le produce un leve cosquilleo, se nota nervioso pero intempestivamente la decisión se atisba en sus ojos, toma la ultima rebanada de pizza y la engulle de un bocado. No puede evitar tener la sonrisa de un niño mientras espera impaciente por una reacción de parte de Jimena: lo observa por un segundo, después mira hacia otra parte. Continúan cenando en silencio.